divendres, 31 de juliol de 2015

Diálogo con Morfeo.


¿Sabes? No he leído nada. He estado descifrando cómo hacer algo que en principio es difícil para mí. He conseguido enviar una prueba de voz para colaborar en la lectura de libros,  pensado para invidentes. Me ha llevado mucho rato, es difícil; la página está en inglés y aunque el navegador traduce, no siempre lo hace. La grabación ha de ser en Mp3 y es complicado. El portátil graba en otro registro. Pero he conseguido enviarla. Bueno, el caso es que se me ha pasado el tiempo volando y cuando he venido ya te habías ido.


Ahora sí que me voy a ir, pero antes he salido al balcón con mi vaso de leche (últimamente me da por ahí) y allí, asomada, mirando la calle, me han dado unas ganas tremendas de evadirme, y perderme un ratito en la noche silenciosa. Ya reina la calma, y corre una brisa fresquita, muy agradable. Trae olor a tierra húmeda, mezclada con aromas de mar. En alguna parte debe haber llovido. Sabes que se nota. Parece que el viento traiga mensajes secretos gritados a los cuatro vientos. 

Aunque no quiera, lo delata la frescura y la fragancia a suelo mojado que se unieron a su paso. Movía mi pelo y aireaba mi vestido el aire fresco de la noche. Y la invitación al ensueño era imposible de rechazar. Pequeñas luces a lo lejos, me hablan de otras vidas que viven del mar;  salen, cuando éste duerme y es más afable y permite que penetren en su mundo objetos extraños que quieren robarle parte de la vida que tiene en sus entrañas. No hay mucho tiempo, las noches de verano son cortas. En esas cavilaciones, terminé mi vaso de leche y mi cigarrillo y mi día tocó a su fin.

Montse. G.

dissabte, 4 de juliol de 2015

jueves, 11 de junio de 2015

CUENTO CORTO

En el magnífico libro de poesía, lleno de ternura "Versos que el viento arrastra" de,  Karmelo C. Iribarren, con ilustraciones de Cristina Müller, encontré esta frase:  "Los sombreros parecen tan serios porque están llenos de pensamientos"




Esta frase, dio lugar a una especie de historieta que hoy quiero compartir, con quien quiera leer.


El cuento dice así:

Los sombreros parecen muy serios, precisamente por eso, porque están llenos de pensamientos y de sabiduría. La gente dejó de llevarlos porque los que mandan y saben de estas cosas dijeron a la población que al llevar sombrero, los pensamientos se quedaban atrapados y aquello acababa por colapsarse y el mal se adentraba en sus cabezas. Entonces, pensaron que lo mejor era quitárselos y así lo hicieron.



Como a las personas les gusta ir a la moda, aquellos que siempre mandan en estas cosas, fueron los que decidieron transmitir a la población a través de mucha propaganda que, llevar sombrero era algo que incomodaba y que era mucho más práctico no llevarlo. A partir de entonces, las gentes, empezaron a dejar de llevar sombrero sin pensar en nada más que en estar a la moda y de paso se ahorraban unos dinerillos, puesto que los sombreros eran bastante caros.

Detrás de todo esto, había una malsana intención ya que, los que mandan en estas cosas lo único que perseguían era que la población pensara lo menos posible, para así, hacerse con el poder absoluto de aquel país, y seguir adelante con extender esta costumbre al resto de la población mundial. Ellos, no se lo quitaron nunca., aunque aparecían en público sin él, para no dar qué pensar a los pobres ciudadanos a los que se estaba engañando.
Pasaron muchos, muchos años...Hasta que uno de aquellos provincianos, empezó a darse cuenta de que al no llevar el sombrero, las ideas se le escapaban con mucha facilidad, lo que facilitaba que, aquellos que mandan en todas estas cosas, acabaran por imponerles una forma de vida que cada vez era más y más degradante.

Eran el poder, habían logrado que las mentes no pensaran, o pensaran lo que ellos -cabezas pensantes con sombrero- les convenía.
A partir de este descubrimiento, los ciudadanos intentaron recuperar de nuevo los sombreros pero se encontraron que ya no se fabricaban en ninguna parte. Al menos no, en los sitios a los que ellos podían acceder.


Siguieron pensando y pensando. Se estrujaban el cerebro para encontrar la manera de recuperar los sombreros perdidos...Pero sus cerebros, dejaban que las ideas se escaparan y no eran capaces de encontrar una salida a aquella situación tan degradante.
Finalmente y al cabo de muchos, muchos años más, alguien encontró un sombrero viejo y gastado: Había sido arrastrado por un gran vendaval que azotó el mundo...Pero ya no era capaz de acordarse para qué servía el sombrero.
Ya, habían sido dominados completamente por aquellos que saben y mandan en estas cosas...

Montse