dissabte, 4 de juliol de 2015

jueves, 11 de junio de 2015

CUENTO CORTO

En el magnífico libro de poesía, lleno de ternura "Versos que el viento arrastra" de,  Karmelo C. Iribarren, con ilustraciones de Cristina Müller, encontré esta frase:  "Los sombreros parecen tan serios porque están llenos de pensamientos"




Esta frase, dio lugar a una especie de historieta que hoy quiero compartir, con quien quiera leer.


El cuento dice así:

Los sombreros parecen muy serios, precisamente por eso, porque están llenos de pensamientos y de sabiduría. La gente dejó de llevarlos porque los que mandan y saben de estas cosas dijeron a la población que al llevar sombrero, los pensamientos se quedaban atrapados y aquello acababa por colapsarse y el mal se adentraba en sus cabezas. Entonces, pensaron que lo mejor era quitárselos y así lo hicieron.



Como a las personas les gusta ir a la moda, aquellos que siempre mandan en estas cosas, fueron los que decidieron transmitir a la población a través de mucha propaganda que, llevar sombrero era algo que incomodaba y que era mucho más práctico no llevarlo. A partir de entonces, las gentes, empezaron a dejar de llevar sombrero sin pensar en nada más que en estar a la moda y de paso se ahorraban unos dinerillos, puesto que los sombreros eran bastante caros.

Detrás de todo esto, había una malsana intención ya que, los que mandan en estas cosas lo único que perseguían era que la población pensara lo menos posible, para así, hacerse con el poder absoluto de aquel país, y seguir adelante con extender esta costumbre al resto de la población mundial. Ellos, no se lo quitaron nunca., aunque aparecían en público sin él, para no dar qué pensar a los pobres ciudadanos a los que se estaba engañando.
Pasaron muchos, muchos años...Hasta que uno de aquellos provincianos, empezó a darse cuenta de que al no llevar el sombrero, las ideas se le escapaban con mucha facilidad, lo que facilitaba que, aquellos que mandan en todas estas cosas, acabaran por imponerles una forma de vida que cada vez era más y más degradante.

Eran el poder, habían logrado que las mentes no pensaran, o pensaran lo que ellos -cabezas pensantes con sombrero- les convenía.
A partir de este descubrimiento, los ciudadanos intentaron recuperar de nuevo los sombreros pero se encontraron que ya no se fabricaban en ninguna parte. Al menos no, en los sitios a los que ellos podían acceder.


Siguieron pensando y pensando. Se estrujaban el cerebro para encontrar la manera de recuperar los sombreros perdidos...Pero sus cerebros, dejaban que las ideas se escaparan y no eran capaces de encontrar una salida a aquella situación tan degradante.
Finalmente y al cabo de muchos, muchos años más, alguien encontró un sombrero viejo y gastado: Había sido arrastrado por un gran vendaval que azotó el mundo...Pero ya no era capaz de acordarse para qué servía el sombrero.
Ya, habían sido dominados completamente por aquellos que saben y mandan en estas cosas...

Montse




2 comentaris:

Mari-Pi-R ha dit...

Ahora con la casquet las ideas vuelan y los pensamientos no se quedan.
Me ha gustado el cuento.
Un abrazo.

Josep ha dit...

Gracias, Mari-Pi-R.
la verdad es que no hubiesemos tenido que permitirlo. Quizás no es un buen ejemplo pero los griegos han encontrado uno, se lo han puesto y deseo que les funcione.
Un abrazo.

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