divendres, 31 de juliol de 2015

Diálogo con Morfeo.


¿Sabes? No he leído nada. He estado descifrando cómo hacer algo que en principio es difícil para mí. He conseguido enviar una prueba de voz para colaborar en la lectura de libros,  pensado para invidentes. Me ha llevado mucho rato, es difícil; la página está en inglés y aunque el navegador traduce, no siempre lo hace. La grabación ha de ser en Mp3 y es complicado. El portátil graba en otro registro. Pero he conseguido enviarla. Bueno, el caso es que se me ha pasado el tiempo volando y cuando he venido ya te habías ido.


Ahora sí que me voy a ir, pero antes he salido al balcón con mi vaso de leche (últimamente me da por ahí) y allí, asomada, mirando la calle, me han dado unas ganas tremendas de evadirme, y perderme un ratito en la noche silenciosa. Ya reina la calma, y corre una brisa fresquita, muy agradable. Trae olor a tierra húmeda, mezclada con aromas de mar. En alguna parte debe haber llovido. Sabes que se nota. Parece que el viento traiga mensajes secretos gritados a los cuatro vientos. 

Aunque no quiera, lo delata la frescura y la fragancia a suelo mojado que se unieron a su paso. Movía mi pelo y aireaba mi vestido el aire fresco de la noche. Y la invitación al ensueño era imposible de rechazar. Pequeñas luces a lo lejos, me hablan de otras vidas que viven del mar;  salen, cuando éste duerme y es más afable y permite que penetren en su mundo objetos extraños que quieren robarle parte de la vida que tiene en sus entrañas. No hay mucho tiempo, las noches de verano son cortas. En esas cavilaciones, terminé mi vaso de leche y mi cigarrillo y mi día tocó a su fin.

Montse. G.

2 comentaris:

Mari-Pi-R ha dit...

Estas historias cortas tienen tanta vida, comprendo que el tiempo vuele con ellas.
Un abrazo.

Montse González ha dit...

Muchas gracias, Josep.
Una abraçada.

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